Mujeres en plataformas digitales: más oportunidades, menos ingresos y protección

 

La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres presentaron hoy el estudio Mujeres en la economía de plataformas: desafíos y oportunidades en Iberoamérica, que analiza el crecimiento del trabajo femenino en plataformas digitales y advierte sobre las brechas persistentes en este modelo laboral.  

 

El informe estima que 3,5 millones de mujeres en la región —cerca del 2,5 % de la fuerza laboral femenina— generan ingresos a través de plataformas digitales. Aunque este modelo amplía oportunidades y ofrece flexibilidad, también reproduce desigualdades de género. 

 

Uno de los hallazgos más contundentes es la persistencia de desigualdades salariales, incluso entre trabajadoras con niveles educativos similares o superiores a los de sus pares varones. En plataformas de trabajo en línea, las mujeres ganan en promedio un 40 % menos por hora y hasta un 67 % menos en ingresos semanales. Además, dedican alrededor del 25 % de su tiempo a tareas no remuneradas, como la búsqueda o espera de encargos. Estas brechas responden a factores como la segregación ocupacional, la menor presencia femenina en áreas tecnológicas mejor remuneradas y la carga desproporcionada de cuidados.  

 

Aunque la flexibilidad es uno de los principales atractivos de este tipo de empleo, en la práctica está condicionada por los algoritmos y por las responsabilidades de cuidado. Las plataformas suelen premiar la disponibilidad en horarios de alta demanda —frecuentemente nocturnos— lo que limita las oportunidades de ingresos para muchas mujeres. Asimismo, ellas se concentran en tareas peor remuneradas, como atención al cliente o trabajo administrativo, y están subrepresentadas en ocupaciones tecnológicas. 

 

En plataformas basadas en ubicación, como transporte o reparto, el estudio identifica altos niveles de acoso y violencia, junto con una percepción generalizada de desprotección. La clasificación frecuente como trabajadoras independientes restringe el acceso a derechos laborales básicos, incluyendo licencias por maternidad, cobertura por enfermedad y seguridad social.  

 

Las desigualdades también se manifiestan antes de ingresar a este mercado. Muchas mujeres enfrentan menor acceso a dispositivos, menos conectividad y financiamiento, así como brechas en habilidades digitales. En algunos sectores, la falta de herramientas clave —como vehículos motorizados en transporte— y los estereotipos de género limitan aún más su participación y posibilidades de ingresos. 

 

El estudio propone un enfoque integral que combine regulación con perspectiva de género, mayor transparencia algorítmica, fortalecimiento de la protección social, redistribución de los cuidados y medidas específicas de seguridad. 

 

 

 

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