El mundo del trabajo y la Agenda 2030: un balance tras diez años

Hace una década, el mundo adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible con una promesa ambiciosa: para 2030, nadie se quedaría atrás. A menos de cinco años de la fecha límite, los últimos datos de la OIT ofrecen un panorama desigual. En varios frentes, los avances han sido lentos, desiguales o se han estancado por completo. Esto es lo que revelan las cifras.

 

En 2025, 284 millones de trabajadores —el 7,9 % de la población activa mundial— vivían en condiciones de pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares (PPA) al día. La persistencia de la pobreza laboral pone de manifiesto que la ocupación no garantiza la seguridad económica. La tasa mundial ha descendido en 3,1 puntos porcentuales desde 2015, pero las disparidades regionales siguen siendo considerables. En el África subsahariana y los países menos adelantados (PMA), alrededor del 40 % de los trabajadores siguen siendo trabajadores pobres, apenas 2 puntos porcentuales por debajo de los niveles de 2015. En los países en desarrollo sin litoral (PDSL) y Oceanía, casi una de cada tres personas empleadas vive en la pobreza extrema.

 

La situación de los jóvenes es especialmente grave. Los jóvenes de entre 15 y 24 años tienen más del doble de probabilidades que los adultos de ser trabajadores en situación de pobreza. En el África subsahariana, casi la mitad de los jóvenes con empleo entran en esta categoría, lo que pone de manifiesto que el acceso al la ocupación una condición necesaria, pero insuficiente, para salir de la pobreza.

 

En 2025, el 57,9 % de la población activa mundial trabajaba en la ocupación informal, una cifra prácticamente sin cambios respecto al 57,4 % registrado en 2015. En los países menos adelantados, la informalidad se sitúa en el 88,6 %, lo que supone un descenso apenas marginal con respecto al 90,0 % de hace una década. En el África subsahariana se sitúa en el 87,6 %; en Asia Central y Asia Meridional, en el 83,9 %.

 

la ocupación informal la ocupación implicar la ausencia de protección social, garantías jurídicas, bajas por enfermedad y otras la ocupación habituales la ocupación . La escasa variación de estas cifras a lo largo de la década pone de manifiesto el carácter estructural de la informalidad en muchos mercados laborales.

 

En 2025, las mujeres percibieron el 52,4 % de los ingresos laborales totales de los hombres a nivel mundial, frente al 49,4 % registrado en 2015. Esta brecha refleja las diferencias salariales, pero también la ocupación menores la ocupación entre la población femenina y su concentración en sectores y puestos de trabajo peor remunerados. Concretamente, entre los trabajadores por cuenta ajena, las mujeres ganaban de media 78 céntimos por cada dólar que ganaban los hombres al año.

 

Entre los factores que contribuyen a ello se encuentran el acceso desigual a la educación y la formación, la carga desproporcionada que supone trabajo de cuidado no remunerado, la opacidad salarial y la débil aplicación de los marcos normativos contra la discriminación.

 

 

 

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