
Los servicios están transformando rápidamente el comercio mundial y el ritmo de cambio se está acelerando. Para muchas economías en desarrollo, el desafío ya no es si los servicios son importantes, sino si los marcos normativos están manteniendo el ritmo.
El comercio mundial de servicios ha crecido alrededor de un 5,3% anual en la última década, más rápido que el de bienes, y ahora representa más de una cuarta parte del comercio total. Esta expansión está impulsada por los servicios entregados digitalmente, incluidos los servicios de TI, financieros y profesionales, habilitados por la rápida digitalización.
Sin embargo, la participación sigue siendo muy desigual. Las economías desarrolladas dominan las exportaciones de servicios entregados digitalmente, mientras que muchos países en desarrollo y los menos adelantados continúan al margen. A medida que los servicios se vuelven centrales para la creación de valor, esta brecha corre el riesgo de ampliarse sin una acción política específica.
Superarla requiere más que expandir el comercio. Depende de si los países pueden diseñar marcos comerciales y regulatorios que respalden la capacidad nacional para producir, exportar y beneficiarse de los servicios. A pesar de la creciente importancia de los servicios, la formulación de políticas sigue estando limitada por la escasez de datos, especialmente en los países en desarrollo.
Las carencias en estadísticas detalladas sobre el comercio de servicios —por sectores, socios y modos de suministro— dificultan identificar fortalezas competitivas, evaluar barreras y negociar de manera efectiva. Fortalecer los sistemas de datos es, por tanto, una prioridad tanto técnica como política.