La OMS pide medidas urgentes para hacer frente a los servicios relacionados la tuberculosis en todo el mundo

 

 

Bajo el lema ¡Sí! Podemos poner fin a la tuberculosis: comprometerse, invertir, cumplir, la campaña para la edición de 2025 del Día Mundial de la Tuberculosis hace un llamamiento que pone el acento en la urgencia de la situación, la rendición de cuentas y la esperanza.

 

 

De los primeros informes presentados a la OMS se desprende que los recortes en la financiación han acarreado graves trastornos en la respuesta a la tuberculosis en algunos de los países con una mayor carga de la enfermedad. Los países de la Región de África de la OMS son los más afectados, seguidos de los de las regiones de la OMS de Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental. En veintisiete países, la respuesta a la tuberculosis se ha desmoronado de manera abrumadora, lo que ha comportado consecuencias devastadoras como:

 

  • una escasez de recursos humanos, que menoscaba la prestación de servicios;

     

  • interrupciones graves en los servicios de diagnóstico, lo que retrasa la detección y el tratamiento;

     

  • el colapso de los sistemas de datos y vigilancia, lo que compromete el seguimiento y la gestión de las enfermedades;

     

  • el deterioro de las iniciativas de implicación comunitaria, incluida la búsqueda activa de casos, el cribado y el rastreo de contactos, lo que provoca retrasos en el diagnóstico y un mayor riesgo de transmisión.

     

Nueve países han comunicado problemas para adquirir medicamentos contra la tuberculosis y en las cadenas de suministro, lo que pone en peligro la continuidad del tratamiento y los resultados para los pacientes.

 

En respuesta a los desafíos urgentes que amenazan en todo el mundo a los servicios de lucha contra la tuberculosis, el Director General de la OMS y el Grupo Especial de la Sociedad Civil sobre la Tuberculosis han emitido una declaración contundente.

La declaración señala cinco prioridades clave:

 

  • Abordar las perturbaciones que afectan a los servicios de lucha contra la tuberculosis de manera urgente, garantizando que las respuestas estén a la altura de la magnitud de la crisis;

     

  • Asegurar una financiación nacional sostenible, garantizando el acceso ininterrumpido y en igualdad de condiciones a la prevención de la tuberculosis y a su atención;

     

  • Salvaguardar los servicios esenciales contra la tuberculosis, incluido el acceso a medicamentos que salvan vidas, medios de diagnóstico, tratamientos y protecciones sociales, así como la colaboración intersectorial;

     

  • Establecer plataformas nacionales de colaboración o revitalizarlas, fomentando las alianzas entre la sociedad civil, las ONG, los donantes y las sociedades profesionales a fin de hacer frente a los desafíos;

     

  • Mejorar los sistemas de monitoreo y alerta temprana para evaluar el impacto en tiempo real y detectar de manera precoz las perturbaciones.

 

 

 

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