
La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más mortales en las Américas, donde cada día se diagnostican 900 casos y 100 personas pierden la vida. Si bien se han logrado avances en la lucha contra esta enfermedad, la pandemia de COVID-19, que exacerbó las desigualdades socioeconómicas, ha provocado un retroceso en la región.
En las Américas, la TB afecta especialmente a poblaciones vulnerables, como los pueblos indígenas, personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados, los migrantes, las personas en situación de calle y las personas privadas de libertad, lo que constituye un problema cada vez más grave en la región: si bien existen variaciones significativas entre países, en algunos el porcentaje de casos de TB atribuidos a personas privadas de libertad alcanza hasta el 57 %. Esto se debe principalmente al rápido crecimiento de la población carcelaria en toda la región y a las condiciones de hacinamiento cada vez mayores.
El uso de radiografía asistida por inteligencia artificial para la detección activa de casos en las comunidades, lo que ha permitido a los países ampliar el diagnóstico temprano, especialmente en zonas de difícil acceso y entre las poblaciones vulnerables.
La OPS también recomienda el uso de pruebas moleculares rápidas, que permiten a los trabajadores de la salud detectar la enfermedad de manera ágil en el nivel de atención primaria, así como tratamientos orales más cortos, que pueden complementarse con consultas de telemedicina y apoyo comunitario para minimizar la carga económica de las personas con TB y sus familias, superar las barreras de acceso y mejorar la adherencia al tratamiento.
El Día Mundial de la Tuberculosis se conmemora cada 24 de marzo para resaltar la urgencia de poner fin a esta enfermedad, que sigue afectando a millones de personas en todo el mundo y causando graves consecuencias en la salud, la sociedad y la economía.
El lema de este año, "¡Sí! Podemos poner fin a la TB: Compromiso, Inversión, Resultados", es un llamado a los países para que traduzcan sus compromisos en acciones concretas, aplicando urgentemente las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS para poner fin a la TB, reforzando las estrategias nacionales y garantizando el financiamiento suficiente para cerrar las brechas en el acceso a la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la atención. La tuberculosis es una de las 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas que forman parte de la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS.