CEPAL presenta informe América Latina y el Caribe y la Agenda 2030 a cinco años de la meta

 

 

A cinco años del plazo establecido para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países de América Latina y el Caribe, el avance no es el que se esperaba cuando se inició el camino hace una década. Numerosos factores han obstaculizado un progreso más satisfactorio: capacidades institucionales débiles, financiamiento y espacio fiscal limitados, bajas tasas de crecimiento de los principales socios comerciales, el choque de la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) y otros que se dieron en cascada luego de ella. En 2025 se suma una profundización de tensiones y disrupciones geopolíticas que pueden plantear nuevos obstáculos para el logro de los ODS, aunque también nuevas oportunidades.

 

 

Con datos actualizados sobre los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé que solo un 23% de las metas se alcanzarían en 2030 en la región; un 41% va en la dirección correcta, pero a un ritmo de avance insuficiente para llegar al umbral establecido, mientras que la trayectoria de cumplimiento de un 36% de las metas restantes está estancada o en retroceso respecto de 2015. El grado de avance es también desigual entre subregiones: la mayor cantidad de metas con pronóstico de cumplimiento se registra en América del Sur (23%) y Centroamérica y México (24%), 10 puntos porcentuales más que el Caribe (13%).

 

Así lo establece el informe América Latina y el Caribe y la Agenda 2030 a cinco años de la meta: ¿Cómo gestionar las transformaciones para acelerar el progreso? Octavo informe sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, presentado por la CEPAL.

 

Ante este complejo panorama y a cinco años de 2030, es urgente que los países tomen acciones para acelerar el paso, lo que requiere una combinación de acciones internas y externas. Internamente, es indispensable aumentar las capacidades de gestión de las transformaciones mediante el fortalecimiento de los mecanismos de gobernanza en cada área de política; de las capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas de las instituciones responsables, y de los procesos de diálogo social y colaboración entre los actores clave: gobiernos nacionales y subnacionales, sector privado, sociedad civil, poder legislativo, sector académico y cooperación internacional.

 

Externamente, es fundamental la acción conjunta de los países en foros internacionales para trabajar en los temas que plantea el Pacto para el Futuro, en particular la reforma de la arquitectura financiera internacional a fin de movilizar más recursos de financiamiento para el desarrollo y para las inversiones requeridas por los Objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

 

 

 

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