
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzaron conjuntamente el Índice de Pobreza Multidimensional para América Latina (IPM-AL), una herramienta que incorpora dimensiones distintas al ingreso en la medición del bienestar y adapta sus estándares a la realidad particular de la región.
El Índice utiliza criterios apropiados para países de desarrollo intermedio y contempla aspectos clave del bienestar, como la calidad del empleo, el acceso a protección social, la no participación laboral por responsabilidades domésticas y la conectividad a internet, marcando así un avance significativo respecto a mediciones previas basadas principalmente en privaciones extremas.
Asimismo, complementa a la medición tradicional de pobreza por ingresos al reflejar privaciones en cuatro dimensiones fundamentales del bienestar: vivienda, salud, educación y empleo. Al combinar ambos enfoques, se obtiene una visión más completa y precisa de la realidad de la pobreza en América Latina, facilitando el diseño de políticas públicas integrales para enfrentarla.
De acuerdo a cifras de la CEPAL, entre 2008 y 2023 la pobreza multidimensional en América Latina disminuyó considerablemente, pasando del 45,8% al 25,4%. Esta tendencia de reducción anual, de aproximadamente 1,4 puntos porcentuales, solo se vio interrumpida en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. Esta reducción ha sido impulsada principalmente por mejoras en el acceso a internet, educación de adultos y saneamiento.
La incidencia de la pobreza multidimensional varía significativamente según la edad, lugar de residencia y condición étnica: En 2023, la pobreza multidimensional afectaba al 57,0% de la población en zonas rurales frente al 15,5% en áreas urbanas.
La infancia registra la mayor incidencia de pobreza (31%), seguida por adultos mayores (21%) y adultos entre 18 y 59 años (20%). La población indígena presenta una incidencia especialmente alta, con un 50,6%, frente al 18,5% en población no indígena.
En relación a las brechas de género, el IPM-AL realizó un análisis individual para la población entre 20 y 59 años. Los resultados revelan importantes desigualdades, explicadas principalmente por las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder al mercado laboral, la mala calidad del empleo y la limitada autonomía económica, vinculadas directamente con la carga desigual de tareas domésticas y cuidados no remunerados.