
Lo impensable está ocurriendo y la ciencia se revela más inflexible que los negacionistas. Cada año, la Tierra recibe energía del sol y la devuelve al espacio. Cuando el sistema está en equilibrio, la cantidad que entra y sale es aproximadamente la misma. Pero ese equilibrio se ha roto. El planeta retiene cada vez más calor, y la velocidad a la que lo hace no deja de aumentar.
Por primera vez, el informe anual sobre el Estado Mundial del del Clima 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) incluye el desequilibrio energético de la Tierra como uno de sus indicadores clave. Y la conclusión es clara: en 2025 alcanzó un nuevo máximo histórico.
El exceso de energía que la Tierra retiene no se distribuye de manera uniforme. Apenas el 1% se queda en la atmósfera, el 5% se almacena en los continentes y otro 3% se utiliza para fundir hielo. Pero el resto, más del 91%, termina en los océanos. En las últimas dos décadas, el océano ha absorbido cada año el equivalente a 18 veces el consumo energético anual de toda la humanidad.
El informe de la OMM, publicado con motivo del Día Meteorológico Mundial, confirma que los once años entre 2015 y 2025 han sido los más cálidos desde que hay registros. El año pasado fue el segundo o tercero más caluroso (dependiendo de la base de datos), con una temperatura media global de 1,43°C por encima de los niveles preindustriales. El deshielo no da tregua. Los glaciares de referencia perdieron masa a un ritmo que sitúa 2025 entre los cinco peores años de la historia. El hielo marino del Ártico alcanzó su extensión máxima invernal más baja jamás registrada, y en la Antártida, la extensión mínima estival empató como la segunda más baja de la serie histórica.
El informe incluye por primera vez un capítulo sobre clima y salud, que muestra cómo el aumento de las temperaturas, los cambios en las lluvias y la intensificación de los fenómenos extremos están alterando los patrones de enfermedades como el dengue y ampliando el riesgo de estrés térmico. Apenas la mitad de los países cuentan con sistemas de alerta temprana adaptados a las necesidades sanitarias.